Madurez Digital

Tecnología que apalanca la información y las decisiones

De tener tecnología a poder transformarse

La madurez digital en salud es la capacidad que tiene una organización, una red o un sistema para usar tecnología, datos, procesos y cultura digital de manera efectiva. No equivale a tener muchas herramientas ni a comprar software. Una institución puede estar llena de sistemas y seguir siendo digitalmente inmadura si esos sistemas no se integran, no producen datos confiables o no modifican decisiones.

La idea central es simple: la madurez digital mide capacidad, no inventario tecnológico. Pregunta si la organización puede gobernar datos, rediseñar circuitos, capacitar equipos, interoperar, proteger derechos, medir resultados y aprender de la información que produce.

Por eso conviene distinguir digitalización de transformación digital. Digitalizar puede ser pasar un formulario de papel a una pantalla. Transformar implica cambiar responsabilidades, procesos, flujos de información y formas de coordinación.

Qué dice la evidencia

La evidencia muestra que la madurez digital depende de una combinación de infraestructura, liderazgo, gobernanza, capacidades profesionales, interoperabilidad, cultura organizacional y uso efectivo de la información. Los estudios en atención primaria, hospitales y sistemas de salud coinciden en que no basta con disponer de tecnologías: deben integrarse a prácticas reales y producir valor para pacientes, equipos y gestores [1,2].

Los modelos de madurez ayudan porque convierten una conversación abstracta en una evaluación más ordenada. Permiten detectar brechas, priorizar inversiones, construir hojas de ruta y comparar avances. Pero no deben confundirse con la transformación completa: alcanzar un puntaje o estadio alto no garantiza por sí mismo mejores cuidados.

Para el lector, la pregunta más útil no es cuánta tecnología tiene una organización, sino qué puede hacer con ella: administrar, coordinar, cuidar mejor, aprender, anticipar riesgos y sostener mejoras.

HIMSS como referencia reconocida

HIMSS, Healthcare Information and Management Systems Society, es una de las referencias internacionales más conocidas en madurez digital. Su modelo EMRAM, Electronic Medical Record Adoption Model, clasifica el grado de adopción y uso de la historia clínica electrónica en organizaciones de salud.

EMRAM es útil porque ofrece un lenguaje común para hablar de registros electrónicos, integración de datos, soporte a decisiones, intercambio de información y uso avanzado de documentación clínica. También permite comparar organizaciones y construir una hoja de ruta.

HIMSS desarrolló además el Digital Health Indicator, que amplía la mirada hacia dimensiones como gobernanza, fuerza laboral, interoperabilidad, analítica y salud habilitada por las personas [3]. Estos modelos aportan estructura, pero deben leerse con cuidado: no reemplazan la pregunta local por los procesos, resultados y necesidades concretas de cada organización.

El esquema del Hub: de presupuesto a valor

En el Hub usamos un esquema práctico llamado Evolución de la Información en Salud. No pretende reemplazar modelos internacionales como HIMSS, sino ayudar a gestores a reconocer para qué se usa la información dentro de una organización. La pregunta de fondo es si los datos sirven solo para controlar gasto o si también permiten gestionar riesgo, calidad y valor.

  • Presupuesto: la información se usa principalmente para gestión del gasto. Predomina la información financiera: cuánto se factura, cuánto se paga, cuánto cuesta, qué se autoriza y cómo se controla el presupuesto.
  • Utilización: la información permite mirar producción y uso de servicios. Predomina la información administrativa: consultas, prácticas, internaciones, turnos, derivaciones, frecuencia de uso y consumo de recursos.
  • Riesgo: la información empieza a describir poblaciones y complejidad. Predomina la información epidemiológica: edad, condiciones crónicas, carga de enfermedad, estratificación de riesgo, necesidades esperadas y grupos que requieren seguimiento.
  • Calidad: la información se conecta con procesos y resultados clínicos. Predomina la información clínica: continuidad, seguridad, resultados, adherencia, eventos evitables, variabilidad y desempeño asistencial.
  • Valor: la información permite anticipar, priorizar y orientar decisiones. Predomina la información predictiva: identificación temprana de riesgos, asignación proactiva de recursos, seguimiento de resultados relevantes y aprendizaje para mejorar el cuidado.

La progresión no siempre es lineal, pero ayuda a formular una pregunta potente: ¿la organización usa tecnología solo para controlar lo que gasta, o la usa para entender a quién cuida, cómo lo cuida y qué valor produce?

Personas, no solo sistemas

La madurez digital también es una capacidad profesional. Una revisión sobre preparación y capacidad digital en equipos de salud muestra que la adopción de tecnologías requiere formación, soporte, liderazgo, condiciones organizacionales y abordaje de barreras [4].

Esto evita interpretar toda resistencia como rechazo al cambio. Muchas veces los equipos se resisten porque las herramientas agregan carga, duplican registros, interrumpen el flujo clínico o no devuelven valor visible. La madurez crece cuando la tecnología se diseña con quienes la usan, no solo para ellos.

Una institución madura no mide éxito únicamente por haber implementado un sistema. Lo mide por su capacidad para integrarlo en el trabajo cotidiano sin deteriorar la experiencia de pacientes ni profesionales.

Gobernanza, interoperabilidad y estrategia

Los estudios sobre transformación digital hospitalaria muestran que las buenas prácticas no se reducen a seleccionar herramientas. Hacen falta visión, priorización, participación profesional, gobernanza, aprendizaje y capacidad para sostener cambios [5].

La madurez digital también exige interoperabilidad. Si cada servicio, institución o proveedor opera con datos aislados, la organización puede avanzar en digitalización interna pero seguir fragmentada como sistema. La interoperabilidad permite que la información circule, pero su valor depende de datos confiables, estándares, reglas de acceso y acuerdos institucionales.

A nivel de sistema, las políticas públicas son decisivas. Un estudio comparativo en países europeos muestra que la transformación digital depende de infraestructura común, gobernanza, prioridades nacionales e interoperabilidad. Sin esa capa, el avance suele quedar disperso y desigual [6].

Equidad y salud pública

Una organización puede ser sofisticada digitalmente y, aun así, excluir a parte de su población. Por eso la madurez digital debe incluir equidad: conectividad, alfabetización digital, accesibilidad, idioma, confianza, privacidad y disponibilidad de canales alternativos.

En las Américas, la OPS vincula los modelos de madurez con el fortalecimiento de sistemas de información para la salud: datos de calidad, gobernanza, monitoreo, evaluación y capacidad de decisión [7]. Esta mirada ubica la madurez digital dentro de la gestión sanitaria, no como un tema exclusivo del área de sistemas.

La transformación digital también puede fortalecer funciones esenciales de salud pública, como vigilancia, acceso, gobernanza, comunicación, evaluación y toma de decisiones poblacionales [8]. Pero para eso debe diseñarse con una pregunta explícita por desigualdades y no solo por eficiencia.

Cómo usar la idea de madurez

La madurez digital sirve para orientar decisiones. Puede ayudar a una organización a reconocer que ya tiene sistemas administrativos sólidos, pero todavía no usa datos clínicos para gestionar poblaciones. O que dispone de historia clínica electrónica, pero carece de interoperabilidad, indicadores o capacidad predictiva.

También permite ordenar inversiones. Antes de incorporar inteligencia artificial o analítica avanzada, puede ser necesario resolver problemas más básicos: calidad de datos, codificación, procesos de carga, capacitación, seguridad, interoperabilidad y gobernanza.

El valor de medir madurez no está en obtener una etiqueta, sino en construir una hoja de ruta. Una evaluación honesta debería mostrar qué capacidades existen, cuáles faltan, qué riesgos hay y qué pasos son razonables para avanzar.

Síntesis

La madurez digital es la distancia entre instalar tecnología y convertirla en capacidad organizacional. Una institución madura no solo registra datos: los usa para coordinar, aprender, mejorar y anticipar.

Los modelos como HIMSS ofrecen referencias útiles. El esquema del Hub, de uso financiero a uso predictivo, ayuda a traducir esa discusión a preguntas concretas de gestión.

La pregunta final no es si una organización tiene salud digital, sino si puede usarla de manera efectiva, segura, equitativa y sostenible para cuidar mejor.

Referencias

  1. Teixeira F, Li E, Laranjo L, Collins C, Irving G, Fernández MJ, et al. Digital maturity and its determinants in General Practice: A cross-sectional study in 20 countries. Frontiers in Public Health. 2023. doi: 10.3389/fpubh.2022.962924.
  2. Woods L, Eden R, Pearce A, Wong YCI, Jayan L, Green D, McNeil K, Sullivan C. Evaluating Digital Health Capability at Scale Using the Digital Health Indicator. Applied Clinical Informatics. 2022. doi: 10.1055/s-0042-1757554.
  3. HIMSS. Electronic Medical Record Adoption Model (EMRAM) and Digital Health Indicator. HIMSS Maturity Models. https://www.himss.org/maturity-models/emram/ and https://www.himss.org/maturity-models/digital-health-indicator/.
  4. Alotaibi N, Brown Wilson C, Traynor M. Enhancing digital readiness and capability in healthcare: a systematic review of interventions, barriers, and facilitators. BMC Health Services Research. 2025. doi: 10.1186/s12913-025-12663-3.
  5. Schiffelers T, Kapteijns K, Hochstenbach L, Kietselaer B, Talboom-Kamp E, Spreeuwenberg M. Best Practices in Organizing Digital Transformation: Qualitative Case Study in Dutch Hospital Care. Frontiers in Digital Health. 2022. doi: 10.3389/fdgth.2022.1030194.
  6. Fonda F, Galazzi A, Chiappinotto S, Justi L, Frydensberg MS, Boesen RL, et al. Healthcare System Digital Transformation across Four European Countries: A Multiple-Case Study. Healthcare. 2023. doi: 10.3390/healthcare12010016.
  7. Organización Panamericana de la Salud. Conjunto de recomendaciones básicas del modelo de madurez: sistemas de información para la salud. Washington, D.C.: OPS; 2022. OPS/EIH/IS/21-032.
  8. Farias MA, Badino M, Marti M, Báscolo E, García Saisó S, D’Agostino M. La transformación digital como estrategia para el fortalecimiento de las funciones esenciales de salud pública en las Américas. Revista Panamericana de Salud Pública. 2023. doi: 10.26633/RPSP.2023.150.
  9. García-Saisó S, Marti M, Mejía Medina F, Malek Pascha V, Nelson J, Tejerina L, Bagolle A, D’Agostino M. Digital Transformation for More Equitable and Sustainable Public Health in the Age of Digital Interdependence. American Journal of Public Health. 2022. doi: 10.2105/AJPH.2022.306749.
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